Fracaso total de River Plate: Aldosivi lo golea y lo elimina de la Copa Argentina
River perdió 3-1 ante Aldosivi, quedó eliminado de la Copa Argentina y encendió las alarmas pese a sus refuerzos.
River perdió ante Aldosivi por 3-1 en los dieciseisavos de final de la Copa Argentina y sufrió un golpe que encendió todas las alarmas en el comienzo del segundo semestre. El equipo de Eduardo Coudet llegó reforzado, después de impulsar una profunda renovación del plantel, pero fue ampliamente superado y quedó eliminado en el estadio Padre Ernesto Martearena de Salta.
Tomás Fernández marcó dos goles y Nicolás Cordero completó la cuenta para Aldosivi, que llegó a ponerse 3-0 antes de la hora de juego. Rafael Santos Borré descontó a los 87 minutos, cuando la clasificación ya estaba prácticamente definida y River no tenía tiempo ni argumentos futbolísticos para construir una reacción.
La derrota no puede interpretarse solamente como una sorpresa propia de una competición de eliminación directa. River había realizado movimientos importantes en el mercado, incorporó jugadores destinados a elevar la jerarquía del equipo y proyectó la salida de alrededor de 15 integrantes del plantel. El primer examen después de esa reestructuración terminó con una goleada, una eliminación prematura y más interrogantes que certezas.
River perdió ante Aldosivi en una noche para el olvido
River comenzó el encuentro con la responsabilidad de imponer condiciones ante un adversario que aparecía por debajo en la consideración previa. La diferencia de historia, presupuesto y calidad individual colocaba al conjunto de Núñez como favorito, pero el desarrollo del partido contradijo rápidamente ese escenario.
Aldosivi jugó con mayor intensidad, aprovechó los espacios y castigó cada error defensivo. River nunca consiguió controlar el ritmo ni establecerse con autoridad en campo rival. La circulación fue previsible, las conexiones entre el mediocampo y los delanteros aparecieron de manera aislada y el equipo quedó expuesto cuando perdió la pelota.
El conjunto marplatense no necesitó acumular una gran cantidad de oportunidades. Fue directo, preciso y contundente. Tomás Fernández abrió el camino y después amplió la diferencia, mientras Nicolás Cordero convirtió el tercer tanto que terminó de desnudar el desconcierto millonario.
A los 56 minutos, el marcador ya estaba 3-0. River todavía tenía más de media hora para intentar una remontada, pero no mostró capacidad de respuesta. El descuento de Borré llegó sobre el final y apenas redujo una diferencia que reflejó con claridad la superioridad de Aldosivi.
Los refuerzos de River no cambiaron el funcionamiento
Uno de los principales focos estaba puesto en los nuevos nombres. River presentó una convocatoria con incorporaciones de peso como Rafael Santos Borré, Lucas Beltrán, Mauro Arambarri y Giovanni González. La expectativa era comprobar si las caras nuevas podían darle mayor energía, profundidad y capacidad ofensiva al equipo de Eduardo Coudet.
La respuesta fue negativa. Borré convirtió el único gol de River, pero lo hizo a los 87 minutos, cuando Aldosivi ya había resuelto la clasificación. Su tanto tuvo valor individual, aunque no consiguió modificar la evaluación general del partido.
Lucas Beltrán también formó parte del encuentro, pero fue reemplazado a los 55 minutos sin lograr influir de manera decisiva. Su presencia no solucionó la falta de sociedades ofensivas ni la escasa generación de situaciones claras.
El problema, de todos modos, fue mucho más profundo que el rendimiento de los atacantes. River no perdió porque Borré o Beltrán hayan tenido una mala noche. Perdió porque el equipo no funcionó como una estructura colectiva.
Los delanteros recibieron pocas pelotas limpias, el mediocampo no consiguió dominar y la defensa quedó demasiado expuesta. Incorporar futbolistas importantes puede elevar el techo individual, pero no garantiza automáticamente un funcionamiento competitivo.
Ese es uno de los desafíos centrales para Coudet. El entrenador deberá integrar las nuevas piezas, construir automatismos y encontrar un equilibrio que no apareció ante Aldosivi.
Una profunda renovación que todavía no ofrece resultados
La caída adquiere una dimensión mayor por el contexto institucional. River encaró el mercado de mitad de temporada con la decisión de modificar ampliamente su plantel.
La dirigencia proyectó la salida de alrededor de 15 futbolistas entre jugadores relegados, negociables o fuera de la planificación deportiva. La cifra reflejaba la intención de cerrar una etapa y construir una nueva base competitiva.
Ese proceso no implicaba necesariamente que los 15 jugadores ya hubieran abandonado formalmente el club antes del encuentro, pero sí confirmaba la magnitud de la renovación. River buscó reducir el plantel, liberar espacio y sumar nombres capaces de asumir protagonismo inmediato.
Dentro de esa estrategia aparecieron los regresos de Borré y Beltrán, dos delanteros con pasado en la institución y conocimiento del entorno. También se sumaron otras alternativas para fortalecer diferentes sectores del campo.
Sin embargo, el primer resultado después de la reconstrucción fue devastador. River cambió nombres, pero no corrigió sus problemas esenciales. El equipo volvió a mostrar dificultades para defender transiciones, generar juego interior y reaccionar emocionalmente después de recibir un golpe.
La eliminación pone bajo presión tanto al cuerpo técnico como a la planificación deportiva. Una renovación de semejante magnitud necesita tiempo, pero River compite en un contexto que exige resultados inmediatos.
Aldosivi expuso todas las debilidades de River
La actuación de Aldosivi merece una valoración propia. El equipo marplatense no avanzó exclusivamente por los errores de su rival: desarrolló un partido inteligente, agresivo y eficaz.
Entendió dónde podía lastimar, no se intimidó ante la jerarquía individual de River y sostuvo su plan incluso después de ponerse en ventaja. En lugar de retrasarse excesivamente, continuó atacando los espacios y aprovechó la falta de coordinación del conjunto millonario.
Tomás Fernández fue la gran figura con sus dos goles. Su capacidad para aparecer en zonas decisivas marcó la diferencia y obligó a River a jugar un partido incómodo desde una posición de desventaja.
El tercer gol, convertido por Nicolás Cordero, no fue solamente una ampliación del marcador. Representó la confirmación de que Aldosivi tenía el partido bajo control y de que River no encontraba respuestas tácticas ni anímicas.
El equipo de Mar del Plata avanzó a los octavos de final, donde deberá enfrentar a Independiente Rivadavia, vigente campeón del torneo. La organización de la Copa Argentina había establecido previamente ese cruce para el vencedor de la llave.
La eliminación golpea los objetivos de River
Quedar afuera de la Copa Argentina representa una pérdida deportiva considerable. El torneo ofrecía una posibilidad concreta de competir por un título y también una vía de clasificación para la Copa Libertadores 2027.
La derrota elimina esa alternativa y reduce el margen de River para cumplir sus objetivos durante la temporada.
El impacto también es mediático. River llegó al segundo semestre rodeado de expectativa por sus incorporaciones y por la renovación de un plantel que necesitaba respuestas. Una goleada ante Aldosivi, en el primer encuentro decisivo de esta nueva etapa, cambia rápidamente el clima.
Coudet deberá administrar las críticas, recuperar al grupo y evitar que el resultado se convierta en una carga prolongada. El entrenador había conseguido una campaña general con pocas derrotas desde su llegada, pero esta eliminación tiene un peso particular por el rival, la diferencia y el contexto.
La reconstrucción no puede detenerse por una sola noche, aunque tampoco puede ignorar lo ocurrido. River necesita revisar su estructura defensiva, la ocupación de los espacios y la conexión entre sus líneas.
River queda bajo presión tras el fracaso en la Copa Argentina
El 3-1 ante Aldosivi dejó una fotografía preocupante. River presentó refuerzos, intentó iniciar una nueva etapa y llegó con la obligación de demostrar que la renovación había elevado su nivel. El resultado fue exactamente el contrario.
Borré marcó, pero su gol llegó demasiado tarde. Beltrán debutó sin protagonismo. Las nuevas incorporaciones no consiguieron sostener a un equipo desordenado, vulnerable y sin reacción.
La responsabilidad no recae exclusivamente en los recién llegados. La derrota fue colectiva y expuso un problema estructural que Coudet deberá corregir con urgencia.
River perdió ante Aldosivi, quedó eliminado de la Copa Argentina y desperdició uno de los caminos disponibles para clasificarse a la próxima Libertadores. Más que un tropiezo, el partido funcionó como una advertencia.
Después de una renovación profunda y un mercado ambicioso, el nuevo River comenzó su semestre con el peor resultado posible: goleado, eliminado y obligado a reconstruir rápidamente una confianza que Aldosivi destrozó en Salta.
