Enner Valencia firmó una remontada inolvidable: Boca eliminó a Racing y está en semifinales
Boca remontó dos goles de desventaja y eliminó 3-2 a Racing con un triplete de cabeza de Enner Valencia.
Boca eliminó a Racing de la Copa Argentina 2026 después de protagonizar una remontada extraordinaria en el Gigante de Arroyito. El equipo de Rodolfo Arruabarrena perdía 2-0 al comenzar el segundo tiempo, pero Enner Valencia ingresó desde el banco y marcó tres goles de cabeza para convertir la derrota en un triunfo 3-2 que clasificó al Xeneize a las semifinales.
Gastón Lodico había adelantado a la Academia con un gol olímpico y Adrián “Maravilla” Martínez amplió la diferencia apenas iniciado el complemento. Cuando Racing parecía tener controlada la eliminatoria, Arruabarrena modificó la estructura ofensiva de Boca y encontró en Valencia al futbolista que cambió por completo el partido: descontó a los 72 minutos, empató a los 79 y completó su triplete en el cuarto minuto de adición.
La clasificación conduce a Boca hacia un enfrentamiento con Banfield por un lugar en la final. El Taladro había eliminado a Deportivo Riestra mediante una definición por penales después de empatar 1-1. La fecha, el horario y el estadio de la semifinal todavía deben ser confirmados.
Boca tuvo la pelota, pero Racing golpeó primero
El resultado del primer tiempo escondió buena parte de lo ocurrido sobre el campo. Boca manejó el 74 % de la posesión, completó el 88 % de sus pases, acumuló ocho remates y llegó a realizar 21 toques dentro del área rival. Racing, con solamente el 26 % del balón, terminó siete jugadas y apenas tocó cuatro veces la pelota en el área xeneize.
La diferencia estuvo en la calidad de las oportunidades. Racing produjo 0,49 goles esperados, mientras Boca quedó en 0,26 pese a su mayor volumen ofensivo. El equipo de Arruabarrena circuló la pelota, adelantó a sus laterales y acumuló siete córners, pero le costó transformar ese dominio territorial en ocasiones verdaderamente claras. La Academia aceptó defender más cerca de Facundo Cambeses y encontró espacios para atacar con mayor verticalidad.
El primer golpe llegó sobre los 18 minutos. Lodico ejecutó el primer córner de Racing con potencia, altura y una trayectoria cerrada favorecida por el viento. Leandro Brey dio dos pasos hacia adelante, quedó mal ubicado y no pudo regresar a tiempo para impedir que la pelota ingresara directamente en su arco. Fue un gol de enorme dificultad técnica, pero también una acción evitable para el arquero.
El antecedente agravó la lectura: un año antes, Ángel Di María había vencido a Brey con otro gol olímpico en ese mismo arco del Gigante de Arroyito. En ambas acciones, el adelantamiento inicial del guardameta terminó dejándolo sin capacidad de reacción. Lodico aprovechó la recomendación de un hincha ubicado detrás del acrílico y una jugada preparada por Racing para explotar esa vulnerabilidad.
Boca no dejó de buscar el empate. Leonel Flores tuvo actividad constante, Lautaro Blanco se convirtió en una salida permanente por la izquierda y Cambeses respondió ante un disparo del juvenil a los 37 minutos. Sin embargo, el equipo trasladaba y pasaba mucho más de lo que lastimaba. Racing, pese a entregar la pelota, conservaba la sensación de peligro cada vez que conseguía acelerar.
Maravilla Martínez dejó a Boca al borde de la eliminación
El comienzo del segundo tiempo aumentó la preocupación. Tomás Conechny remató apenas se reanudó el encuentro y Brey consiguió rechazar, pero Racing convirtió el córner posterior en el 2-0. Facundo Herrera intentó despejar dos veces, el segundo rechazo terminó en la cabeza de Mateo Martínez y Maravilla aprovechó la asistencia involuntariamente perfecta para definir dentro del área.
La responsabilidad del segundo gol fue más colectiva que individual. Brey había intervenido correctamente en la acción inicial y después quedó expuesto por una sucesión de despejes defectuosos dentro de un área congestionada. Paredes, ubicado cerca de la línea, habilitó a Maravilla y tampoco alcanzó a anticiparlo. El episodio mostró nuevamente la inseguridad de Boca para defender la pelota detenida, pero no admite el mismo grado de responsabilidad del arquero que el gol olímpico.
Racing incluso tuvo la posibilidad de liquidar el encuentro cuando Maravilla volvió a quedar en posición de remate alrededor de la hora de juego. El 3-0 habría dejado a Boca frente a una tarea casi imposible. La Academia no aprovechó ese momento y permitió que Arruabarrena terminara de modificar el desarrollo.
Los cambios de Arruabarrena desordenaron y después reconstruyeron a Boca
Arruabarrena hizo una apuesta agresiva a los 56 minutos: Enner Valencia reemplazó a Alan Velasco y Sebastián Villa ingresó por Santiago Ascacíbar. Boca retiró a un mediocampista de contención, agregó presencia ofensiva y pasó a atacar con muchos más jugadores por delante de la pelota.
El efecto inicial fue contradictorio. Boca ganó delanteros y amenaza aérea, pero quedó partido en dos. Paredes y Milton Delgado debían cubrir demasiado terreno, las transiciones desaparecieron y el equipo comenzó a buscar ataques mediante envíos largos. Racing encontró espacios para salir y durante varios minutos pareció estar más cerca del tercero que Boca del descuento.
El ingreso de Carlos Palacios por Flores, alrededor de los 69 minutos, corrigió parte de ese problema. El chileno se ubicó entre el mediocampo y los delanteros, ofreció una recepción interior y evitó que todas las posesiones terminaran convertidas inmediatamente en pelotazos. Con Palacios como enlace, Villa abierto y los laterales instalados en campo contrario, Boca pudo sostener sus ataques y comenzó a encerrar a Racing.
La apuesta de Arruabarrena terminó funcionando porque el entrenador no se limitó a acumular atacantes. Después de asumir un riesgo que inicialmente descompensó al equipo, introdujo al jugador que restableció la conexión entre las líneas. Palacios ayudó a ordenar la remontada, mientras Valencia le dio la contundencia que Boca no había encontrado durante el resto del encuentro.
Enner Valencia convirtió tres cabezazos para cambiar la historia
El primer gol de Valencia llegó a los 72 minutos. Lautaro Blanco ejecutó un córner desde la izquierda y el ecuatoriano se desprendió de su marca para cabecear dentro del área chica. La acción redujo la diferencia, modificó emocionalmente el partido y trasladó toda la presión hacia un Racing que comenzó a retroceder demasiado.
Ocho minutos después apareció nuevamente. Boca insistió por el costado izquierdo, Villa encontró espacio para levantar el centro y Valencia volvió a imponerse por arriba. Su segundo cabezazo estableció el 2-2 y dejó la clasificación expuesta a una eventual definición por penales.
Cuando el partido transitaba el cuarto de los cinco minutos adicionados, Leandro Lozano avanzó por la derecha y envió la pelota al área. Valencia atacó el espacio entre los defensores, se lanzó en palomita y completó el triplete que selló el 3-2. Los tres goles llegaron por la vía aérea y resumieron por qué Arruabarrena necesitaba un delantero capaz de convertir en remate cada centro acumulado por Boca. TyC Sports
El ecuatoriano necesitó apenas 38 minutos sobre el campo para transformar una eliminación parcial en una clasificación. Había ingresado a los 56 y marcó sus tres tantos entre los minutos 72 y 94. Su actuación también cambió radicalmente el relato de sus primeras semanas en el club.
De una adaptación complicada a la mejor noche de Valencia en Boca
Valencia llegó a Boca después del Mundial y sin una preparación completa. Según explicó tras el partido, estuvo aproximadamente 45 días sin competir y necesitó tiempo para recuperar su condición física, entender a sus compañeros y adaptarse a la exigencia de un plantel que ya estaba formado. Incluso había quedado fuera de la convocatoria ante San Lorenzo por el límite de futbolistas extranjeros.
El delantero reconoció que atravesó momentos difíciles, pero aseguró que conocía la presión que implica representar a un club de esta dimensión. En su novena presentación encontró una noche que ubicó entre las más importantes de toda su carrera: entró con Boca dos goles abajo, marcó tres veces y decidió una eliminatoria directa.
“Sabía que venir a Boca iba a ser difícil. Sé lo que significa jugar en un equipo grande y la exigencia que conlleva. Acá siempre tienes que ganar”, expresó Valencia, quien también destacó que los hinchas continuaban cantando entre 20 y 30 minutos después del final.
La escena posterior resumió su consagración. Leandro Paredes fue elegido oficialmente como jugador del partido, pero decidió entregarle el premio al autor del triplete. Valencia agradeció el reconocimiento y resaltó la grandeza del capitán, a quien definió como un compañero pendiente del bienestar de todo el grupo.
Paredes destacó la madurez de un Boca que volvió a levantarse
La remontada también reforzó un rasgo que Boca viene mostrando durante el ciclo de Arruabarrena: su capacidad para reaccionar después de quedar en desventaja. Paredes consideró que una eliminación habría sido injusta por el desarrollo del partido y subrayó tanto la respuesta de quienes ingresaron como el crecimiento colectivo.
“Estamos armando un grupo de hombres que sabe lo que quiere. Fue una noche inolvidable. Encontramos lo que nos faltaba: madurez para responder en este tipo de partidos”, manifestó el capitán.
Paredes también respaldó públicamente el objetivo planteado por Arruabarrena puertas adentro. Boca no pretende limitarse a competir en los diferentes frentes, sino transformarlos en posibilidades concretas de conquistar un título. El equipo está en las semifinales de la Copa Argentina y también disputará la misma instancia de la Copa Sudamericana ante Vasco da Gama.
La ausencia de Álvaro Montero y el debate que dejó Brey
La actuación de Brey volvió inevitable la comparación con Álvaro Montero, ausente por su convocatoria con la selección de Colombia. Boca intentó retenerlo para este encuentro: Riquelme se comunicó con Néstor Lorenzo para solicitar su liberación, pero el entrenador decidió mantener al arquero dentro de la nómina.
La convocatoria, sin embargo, no fue testimonial. Montero fue titular en el empate 1-1 de Colombia ante México disputado en Baltimore durante la noche anterior y completó el partido. Ese dato obliga a matizar cualquier acusación de que Lorenzo lo retuvo únicamente como suplente: el seleccionador efectivamente lo utilizó como su arquero inicial.
Desde la perspectiva de Boca, el episodio expuso un riesgo deportivo evidente. Montero venía transmitiendo seguridad y había sido decisivo en encuentros anteriores, mientras Brey volvió a quedar comprometido en un gol olímpico. El primer tanto de Racing puede atribuirse parcialmente a su ubicación; el segundo nació, sobre todo, de una falla colectiva en la defensa del córner.
La gestión no puede reducirse a una supuesta falta de interés de Boca, porque el club sí intentó recuperar al futbolista. Tampoco resulta justo presentar la decisión de Colombia como innecesaria, ya que Montero fue titular. El problema real fue la coincidencia entre una fecha internacional y una eliminatoria determinante, sumada a la ausencia prolongada de Agustín Marchesín, que dejó a Arruabarrena sin su arquero principal.
Boca eliminó a Racing y mantiene abierta la ruta hacia la Libertadores
La Copa Argentina posee una importancia que supera la posibilidad de levantar un trofeo. El reglamento oficial de la AFA determina que el campeón obtendrá el derecho a disputar la Copa Libertadores 2027 y ocupará la plaza Argentina 3. Por eso, la remontada en Rosario también preservó una de las rutas más directas que tiene Boca para regresar al principal torneo continental.
El próximo obstáculo será Banfield, que superó 7-6 a Deportivo Riestra en los penales tras igualar 1-1. La organización todavía debe establecer la fecha, el horario y la sede de la semifinal. En la otra parte del cuadro, Atlético Tucumán espera al ganador del encuentro entre Estudiantes de La Plata y Platense. La final está prevista para el 4 de noviembre, aunque su escenario todavía no fue anunciado.
Boca salió de Rosario con mucho más que una clasificación. Encontró la mejor versión de un refuerzo que todavía buscaba su lugar, comprobó que sus cambios pueden transformar un partido y volvió a responder ante una situación límite. También recibió advertencias: la defensa de la pelota detenida, la fragilidad mostrada después del 2-0 y la dependencia de los centros durante varios pasajes siguen siendo aspectos por corregir.
La noche, sin embargo, quedó en manos de Valencia. Tres cabezazos convirtieron una eliminación casi consumada en una victoria que fortaleció al equipo, consolidó el discurso de Arruabarrena y desató una celebración inolvidable entre los hinchas de Boca en Rosario.
