El derbi más temido de Inglaterra vuelve después de 14 años
Millwall y West Ham vuelven a encontrarse después de 14 años. Una rivalidad nacida en 1926 y endurecida durante décadas de violencia hooligan.
Millwall y West Ham reanudan en The Den una rivalidad que no se disputaba desde febrero de 2012.
El derbi más temido de Inglaterra vuelve a disputarse después de una ausencia de 14 años. Millwall y West Ham United se enfrentarán este sábado 19 de septiembre en The Den por el Championship, en un partido cuyo significado supera ampliamente la situación deportiva de ambos equipos. Será el enfrentamiento competitivo número 100 de una rivalidad nacida alrededor de los muelles de Londres, transformada por la huelga de 1926 y endurecida durante las décadas más violentas del hooliganismo británico.
El encuentro comenzará a las 8:30 de Argentina y 6:30 de Colombia. West Ham llegará como líder del Championship y favorito por su presente, pero esas diferencias suelen perder peso cuando aparece Millwall. Los Hammers no ganan en territorio de su rival desde diciembre de 1988 y ahora deberán entrar en un estadio donde cada tribuna conserva historias que explican por qué este no es simplemente otro derbi londinense.
1926, el origen del derbi más temido de Inglaterra
Millwall y West Ham ya eran adversarios antes de 1926. Millwall Rovers había sido fundado en 1885 por trabajadores de la fábrica de conservas J.T. Morton, situada en la Isla de los Perros, mientras que Thames Ironworks nació diez años después como el equipo de los empleados de la empresa naval del mismo nombre. Ambas instituciones representaban a comunidades obreras vinculadas con los muelles y las industrias instaladas alrededor del río Támesis.
El primer enfrentamiento entre sus equipos principales se disputó en 1897 y el primer partido competitivo llegó el 9 de diciembre de 1899, cuando Millwall Athletic derrotó 2-1 a Thames Ironworks en la FA Cup. Aquellos encuentros construyeron una rivalidad territorial y deportiva, pero el episodio que transformó esa competencia en una enemistad transmitida entre generaciones ocurrió durante la Huelga General británica de 1926.
Los trabajadores de los muelles relacionados con West Ham respaldaron la huelga, mientras que empleados del sector identificado con Millwall fueron acusados de continuar trabajando. Desde el otro lado del Támesis fueron señalados como scabs, el término utilizado para despreciar a quienes rompían una protesta laboral. En comunidades donde el club, el barrio y el trabajo formaban parte de una misma identidad, aquella acusación fue interpretada como una traición.
La fractura de 1926 trasladó a las tribunas un conflicto que ya no estaba relacionado únicamente con los resultados. West Ham pasó a representar a quienes defendían la huelga y Millwall quedó asociado con quienes supuestamente la habían quebrado. El fútbol heredó así un resentimiento nacido en los muelles, alimentado por el orgullo de clase y conservado durante décadas por dos comunidades que se reconocían mutuamente como enemigas.
Por eso, aunque los clubes llevaban casi tres décadas enfrentándose, 1926 debe presentarse como el origen del odio moderno entre Millwall y West Ham. Los violentos episodios de los años 70 y 80 no aparecieron de la nada: fueron la expresión más extrema de una enemistad que ya había encontrado en aquella huelga su relato fundacional.
Los años 70 convirtieron la enemistad en una amenaza real
La rivalidad sobrevivió incluso cuando los equipos dejaron de enfrentarse con frecuencia. Millwall y West Ham estuvieron casi 19 años sin disputar un partido competitivo entre octubre de 1959 y octubre de 1978, pero la distancia deportiva no redujo la hostilidad. Por el contrario, durante los años 70 el enfrentamiento se integró en el crecimiento del hooliganismo que comenzaba a dominar una parte del fútbol inglés.
Una de las primeras grandes advertencias se produjo en 1972, durante el partido homenaje a Harry Cripps, defensor de Millwall con pasado en West Ham. Lo que debía ser una jornada de reconocimiento en The Den terminó marcado por enfrentamientos dentro y fuera del estadio. Las peleas dejaron claro que el derbi había empezado a trascender a los jugadores y que determinados grupos acudían al campo con el objetivo de medir fuerzas contra la afición rival.
El conflicto alcanzó una dimensión trágica en 1976. Ian Pratt, seguidor de Millwall, murió después de caer de un tren durante un enfrentamiento con hinchas de West Ham en la estación de New Cross. Los clubes ni siquiera jugaban entre ellos aquella noche: West Ham había visitado a Charlton Athletic y parte de su afición debía atravesar una zona vinculada históricamente con Millwall para regresar a casa.
Aquella muerte profundizó el deseo de venganza. Antes del esperado reencuentro de 1978 comenzaron a circular panfletos con amenazas contra los seguidores de West Ham. La Policía Metropolitana preparó un operativo extraordinario y, por primera vez en un partido del fútbol inglés, utilizó un helicóptero para vigilar el desplazamiento y comportamiento de las hinchadas.
West Ham ganó 3-0 en Upton Park, pero el resultado quedó relegado por los incidentes: 70 personas fueron detenidas después de los enfrentamientos en los alrededores. La revancha deportiva llegó en mayo de 1979, cuando Millwall se impuso 2-1 en The Den. Para los Lions representó su primera victoria sobre West Ham en 46 años, aunque para entonces el marcador ya era apenas una parte de la historia.
Los años 80 y el apogeo de las firmas hooligans
Durante los años 80, el hooliganismo inglés se convirtió en un problema social que desbordó los estadios. West Ham tuvo a la Inter City Firm, llamada así por la utilización de trenes interurbanos para desplazarse sin ser detectada con facilidad, mientras que alrededor de Millwall surgieron grupos como F-Troop y posteriormente los Bushwackers. Sus nombres terminaron adquiriendo una notoriedad que sobrepasó la de muchos futbolistas.
El odio no dependía de que existiera un partido entre los equipos. En octubre de 1986, Terry Burns, seguidor de West Ham de 19 años, fue asesinado cerca de la estación de Embankment después de una agresión atribuida a seguidores de Millwall. Diez años después de la muerte de Ian Pratt, otra familia quedaba destruida por una rivalidad que había abandonado cualquier frontera deportiva.
Millwall volvió a Upton Park en noviembre de 1987 para disputar la Full Members Cup. West Ham comenzó ganando, pero los goles de Teddy Sheringham y Tony Cascarino le dieron a los Lions una victoria por 2-1. Fue el primer triunfo de Millwall en el campo de su rival desde 1914 y, hasta la actualidad, continúa siendo el último que consiguió como visitante en el derbi.
La temporada 1988-89 produjo una coincidencia excepcional: por primera y única vez, Millwall y West Ham compartieron la máxima categoría del fútbol inglés. Paul Ince marcó el único gol del partido disputado en diciembre de 1988 en The Den. Aquella victoria por 1-0 sigue siendo la última conseguida por los Hammers en territorio de Millwall.
West Ham también ganó 3-0 en Upton Park y completó el único doblete liguero de cualquiera de los dos equipos en toda la rivalidad. El desenlace de la temporada, sin embargo, mostró dos realidades opuestas. Millwall terminó décimo y consiguió la mejor clasificación de su historia en la máxima división, mientras que West Ham descendió.
Los años 90 cambiaron los estadios, pero no borraron el odio
Millwall y West Ham abrieron la década de 1990 con tres enfrentamientos ligueros. Empataron 1-1 en The Den en noviembre de 1990; los Hammers ganaron 3-1 en Upton Park en febrero de 1991; y Millwall se impuso 2-1 en noviembre de 1992. Ese último encuentro fue también el último derbi celebrado en el antiguo estadio de los Lions.
El fútbol inglés atravesaba una transformación profunda. La Football Spectators Act de 1989 y las recomendaciones del Informe Taylor de 1990 impulsaron estadios más seguros, un control superior de los accesos, una mayor segregación de las hinchadas y la progresiva desaparición de las tribunas de pie en la máxima categoría. Millwall inauguró su nuevo campo en 1993 dentro de ese periodo de reconstrucción.
Los cambios redujeron la capacidad de actuación de las firmas hooligans, pero no eliminaron la memoria acumulada durante los años anteriores. La ausencia de enfrentamientos durante el resto de la década incluso contribuyó a ampliar la leyenda. Millwall y West Ham dejaron de verse regularmente, mientras relatos, libros y testimonios mantenían vivo un antagonismo construido alrededor de la huelga de 1926, las tragedias de 1976 y 1986 y las batallas urbanas de los años 70 y 80.
Esa es una de las grandes particularidades del derbi: su intensidad no se explica por la cantidad de partidos disputados. Después de la Segunda Guerra Mundial solo se enfrentaron 18 veces por campeonatos de liga antes del encuentro de este sábado. La separación entre categorías impidió una continuidad comparable con otros clásicos, pero cada reencuentro terminó cargando con décadas enteras de resentimiento.
De la masacre de 2004 a los disturbios de Upton Park
Los equipos volvieron a coincidir en el Championship durante la temporada 2003-04. El partido más recordado de aquella etapa se jugó el 21 de marzo de 2004, en una jornada bautizada como la “Masacre del Día de la Madre”. Millwall aplastó 4-1 a West Ham en The Den, pese a desperdiciar dos penales, con dos goles de Tim Cahill, un tanto en propia puerta de Christian Dailly y otro de Nick Chadwick.
La superioridad de Millwall provocó una reacción violenta en una parte del sector visitante. Seguidores de West Ham arrancaron asientos e intentaron aproximarse a las tribunas locales, obligando a la intervención de policías antidisturbios y unidades montadas. El resultado reforzó el dominio reciente de los Lions en casa, pero también demostró que la modernización de los estadios no había eliminado el riesgo.
La peor confirmación llegó el 25 de agosto de 2009. West Ham venció 3-1 después de la prórroga en la Copa de la Liga, en un encuentro recordado por las invasiones de campo y los disturbios dentro y fuera de Upton Park. Un seguidor de Millwall de 44 años fue apuñalado en el pecho durante los incidentes ocurridos antes del partido.
Aquella noche dejó 13 detenciones iniciales, tres invasiones del terreno de juego y dos denuncias por abusos racistas. La Federación Inglesa multó posteriormente a West Ham con 115.000 libras por dos cargos relacionados con el comportamiento de sus aficionados. El partido se convirtió en el ejemplo más reciente de los peligros que acompañan a este enfrentamiento.
Las autoridades desplegaron fuertes medidas de seguridad cuando volvieron a encontrarse durante el Championship 2011-12. El primer partido terminó 0-0 en The Den y West Ham ganó el segundo 2-1 en Upton Park, pese a sufrir la expulsión de Kevin Nolan a los nueve minutos. Carlton Cole y Winston Reid marcaron para los Hammers, Liam Trotter anotó para Millwall y un joven Harry Kane ingresó desde el banco de suplentes de los Lions.
El partido número 100 llega bajo máxima vigilancia
Catorce años después, el derbi regresa con un dato histórico. El encuentro de The Den será el número 100 si se incluyen las antiguas competiciones regionales y torneos oficiales posteriormente desaparecidos. En los 99 anteriores, Millwall consiguió 38 victorias, West Ham sumó 34 y hubo 27 empates. La diferencia de goles es todavía más estrecha: 141 para los Lions y 140 para los Hammers.
West Ham llega como líder del Championship después de cuatro victorias consecutivas en la competición, incluida una goleada por 6-0 sobre Wrexham. Millwall aparece más abajo en la clasificación y condicionado por varias lesiones, pero conserva un antecedente que modifica el análisis: acumula cinco partidos ligueros sin perder como local ante su rival desde aquella derrota de 1988.
La Policía Metropolitana aplicará una orden de dispersión que permitirá retirar de la zona a cualquier persona involucrada en desórdenes. West Ham recibió 1.774 entradas y su afición será conducida mediante el corredor exclusivo que conecta la estación de South Bermondsey con el sector visitante. El horario del mediodía también busca reducir riesgos antes y después del partido.
El reto para ambos clubes consiste en devolverle el protagonismo al fútbol. Millwall y West Ham heredaron una rivalidad centenaria, pero también la responsabilidad de impedir que su pasado vuelva a repetirse. The Den recibirá al líder, pondrá a prueba una racha que comenzó hace 38 años y será escenario de un acontecimiento que Londres esperó durante 14 temporadas. El resultado importará, aunque todo lo que rodea al encuentro explica por qué este partido nunca ha dependido únicamente de la pelota.

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