Concacaf se suma al reclamo de la UEFA por la venta parcial del Mundial
Concacaf se suma al reclamo de la UEFA por el proyecto de Infantino para incorporar inversionistas privados al negocio comercial del Mundial y cuestiona la falta de consulta dentro de FIFA.
Concacaf cuestionó la falta de consulta sobre el proyecto comercial impulsado por la FIFA.
Concacaf se suma al reclamo de la UEFA y aumenta la presión institucional sobre Gianni Infantino por el proyecto de FIFA para incorporar inversionistas privados al negocio comercial de sus principales competiciones. La confederación manifestó su preocupación por la falta de consulta y aseguró que conoció la propuesta inicialmente a través de los medios de comunicación.
El pronunciamiento abre un nuevo frente para el presidente de la FIFA. La oposición ya no procede únicamente de Europa, debido a que Concacaf cuestionó públicamente el proceso utilizado para diseñar una operación que podría transformar la estructura económica del Mundial y de otros torneos internacionales.
Concacaf se suma al reclamo de la UEFA y cuestiona el proceso
La posición de Concacaf no representa todavía una alianza formal con la UEFA, pero ambas confederaciones coinciden en un aspecto central: una decisión de semejante alcance no debería avanzar sin transparencia, debate interno y participación de los organismos que integran la FIFA.
Concacaf indicó que solamente tuvo conocimiento del proyecto mediante publicaciones periodísticas y, posteriormente, por el comunicado emitido por la propia FIFA. La organización expresó su profunda preocupación por la ausencia de un procedimiento adecuado antes de que los detalles fueran presentados públicamente.
La confederación también recordó que FIFA, las organizaciones continentales y las asociaciones nacionales deben actuar como custodios del fútbol. Desde esa perspectiva, cada decisión tendría que responder a principios de buena gobernanza, procesos sólidos y protección de los intereses deportivos a largo plazo.
Por esa razón, Concacaf se suma al reclamo de la UEFA desde una postura enfocada principalmente en la gobernanza. Su comunicado no utiliza el mismo tono confrontativo de la entidad europea, pero sí representa un cuestionamiento directo a la conducción de Infantino.
Qué pretende hacer Infantino con el negocio del Mundial
El proyecto contempla la creación de FIFA Forward Enterprise, una nueva empresa valorada inicialmente en aproximadamente 20.000 millones de dólares. Esta compañía reuniría derechos comerciales relacionados con transmisiones, patrocinios, entradas y licencias, además de determinadas funciones operativas de los torneos organizados por FIFA.
La intención sería vender a inversionistas externos participaciones minoritarias y sin control de hasta el 20 por ciento. Mediante esa operación, FIFA espera recaudar alrededor de 4.200 millones de dólares para financiar programas de desarrollo, infraestructura, formación, selecciones nacionales, fútbol femenino y competiciones en sus 211 asociaciones miembro.
FIFA sostiene que conservaría el control exclusivo sobre la gobernanza, los reglamentos, el calendario, el formato de las competiciones y todas las decisiones deportivas. Los inversionistas ingresarían en una filial comercial y no adquirirían una participación directa en la propia FIFA.
Sin embargo, los críticos consideran que abrir a capitales privados una empresa encargada de administrar los activos comerciales del Mundial puede generar presiones para aumentar los ingresos, ampliar las competiciones o disputar los torneos con mayor frecuencia. En ese contexto, Concacaf se suma al reclamo de la UEFA por las consecuencias que la iniciativa podría provocar a largo plazo.
La oposición adquiere mayor peso dentro de la FIFA
La reacción de Concacaf tiene una relevancia especial por la posición de Víctor Montagliani. Además de presidir la confederación de Norteamérica, Centroamérica y el Caribe, el dirigente canadiense es uno de los vicepresidentes de FIFA y desempeñó un papel importante en la organización del Mundial 2026.
Que una autoridad ubicada dentro de la estructura ejecutiva de FIFA asegure que no fue consultada refleja la profundidad del conflicto institucional. El problema ya no se limita a una diferencia comercial entre Infantino y Aleksander Ceferin, presidente de la UEFA, sino que alcanza el funcionamiento de los órganos encargados de evaluar las decisiones más importantes del fútbol mundial.
La UEFA calificó el proyecto como una línea que las instituciones rectoras del fútbol no deberían cruzar y advirtió que ni la esencia ni la gobernanza del deporte pueden convertirse en activos negociables. La organización europea también convocó conversaciones de emergencia con sus 55 asociaciones para definir una respuesta conjunta.
Aunque Concacaf se suma al reclamo de la UEFA, hasta ahora no ha respaldado públicamente la posibilidad de un boicot a futuros Mundiales ni ha anunciado acciones legales. Su posición se concentra en exigir que el proyecto sea discutido mediante los canales institucionales correspondientes.
Infantino deberá conseguir respaldo para impulsar el proyecto
La creación de FIFA Forward Enterprise todavía no constituye una operación definitivamente aprobada. El plan deberá ser presentado ante las asociaciones nacionales y el Consejo de la FIFA, organismos que tendrán la responsabilidad de revisar y decidir sobre su implementación.
Como incentivo, las federaciones podrían acceder inicialmente a fondos extraordinarios de hasta 20 millones de dólares para proyectos futbolísticos. Ese beneficio económico puede ayudar a Infantino a conseguir respaldo entre asociaciones con menores ingresos, aunque también alimenta las críticas sobre la independencia con la que se discutirá la propuesta.
El ingreso de Concacaf al debate modifica el escenario político. Infantino mantiene una importante base de apoyo dentro de la FIFA, pero ahora enfrenta cuestionamientos procedentes de dos confederaciones con considerable influencia deportiva, comercial e institucional.
El futuro comercial del Mundial queda bajo discusión
Concacaf se suma al reclamo de la UEFA en un momento decisivo para el modelo económico del fútbol internacional. La discusión ya no consiste únicamente en determinar cuánto dinero podría recaudar FIFA, sino en establecer qué grado de influencia deben recibir los capitales privados sobre los activos comerciales de sus competiciones.
El desafío para FIFA será demostrar que la operación no afectará su independencia ni condicionará las decisiones deportivas. También deberá explicar por qué una propuesta tan avanzada no fue discutida previamente con dirigentes que forman parte de su propia estructura.
La intervención de Concacaf eleva la presión sobre Infantino y obliga a que el proyecto sea analizado con mayor profundidad. La eventual venta de una participación minoritaria no equivale jurídicamente a vender el Mundial, pero sí permitiría que inversionistas privados obtengan beneficios de la empresa encargada de explotar una parte esencial de su enorme valor comercial.
Por ello, Concacaf se suma al reclamo de la UEFA y convierte la falta de transparencia en el centro de una disputa que puede definir cómo se administrarán los Mundiales durante los próximos años.
