Carlos Cordeiro renuncia a la FIFA y deja a Infantino sin uno de sus asesores clave
Carlos Cordeiro renuncia a la FIFA y deja a Gianni Infantino sin uno de sus asesores clave en plena crisis por el proyecto que permitiría el ingreso de inversores privados al negocio comercial de la Copa del Mundo
Carlos Cordeiro, uno de los asesores clave de Gianni Infantino desde 2021, dejó la FIFA por su rechazo al proyecto que permitiría el ingreso de inversores privados al negocio comercial de la Copa del Mundo
Carlos Cordeiro renuncia a la FIFA y deja a Gianni Infantino sin uno de los asesores más importantes de su entorno en medio de la crisis provocada por el proyecto que permitiría el ingreso de capital privado al negocio comercial de la Copa del Mundo. El exdirigente de U.S. Soccer abandonó su cargo con efecto inmediato después de asegurar que no participó en la elaboración de la propuesta y que se opone completamente a ella.
La dimensión de la noticia no está solamente en la renuncia, sino en la posición que ocupaba Cordeiro. Desde 2021 trabajaba directamente junto a Infantino en asuntos relacionados con estrategia global, crecimiento y gobernanza. Además, su extensa experiencia en el sector financiero lo convertía en una voz especialmente autorizada para evaluar una operación valorada en miles de millones de dólares.
Cordeiro no era un funcionario encargado de tareas menores. Había sido escogido personalmente por Infantino para asesorar a la FIFA en algunas de las decisiones institucionales más importantes del organismo. Su salida convierte una rebelión hasta ahora liderada por las confederaciones en una ruptura dentro del propio círculo del presidente.
Carlos Cordeiro renuncia a la FIFA por el proyecto de Infantino
La decisión de Cordeiro está directamente relacionada con FIFA Forward Enterprise, la nueva estructura comercial impulsada por la administración de Infantino. La propuesta contempla trasladar a una subsidiaria las actividades comerciales y operativas vinculadas con la Copa del Mundo y otros eventos organizados por la FIFA.
La entidad tendría una valoración cercana a los 20.000 millones de dólares. Aunque la FIFA conservaría el control, permitiría que inversores externos adquirieran una participación minoritaria de hasta el 20 %, con la intención de recaudar aproximadamente 4.200 millones de dólares.
Cordeiro expresó que no podía continuar como asesor mientras la FIFA consideraba entregar una participación permanente en su activo comercial más valioso. También dejó claro que no intervino en la elaboración del proyecto y calificó la operación como un mal negocio para las asociaciones nacionales, para el fútbol y para el futuro del deporte.
Su crítica resulta especialmente significativa porque procede de un dirigente con más de tres décadas de experiencia en banca e inversiones internacionales. Antes de incorporarse al fútbol, Cordeiro ocupó cargos de alto nivel en Goldman Sachs y asesoró a gobiernos y grandes compañías en diferentes mercados.
No se trata, por lo tanto, de una oposición basada únicamente en argumentos simbólicos. Cordeiro cuestiona el fundamento financiero de la operación y considera que la FIFA no necesita desprenderse de una participación permanente para conseguir recursos adicionales.
El argumento financiero que enfrenta a Cordeiro con la FIFA
Uno de los puntos centrales de su renuncia es la situación económica del organismo. Cordeiro recordó que el propio Infantino destacó ingresos cercanos a los 15.000 millones de dólares durante el periodo comprendido entre 2022 y 2026.
El exasesor también señaló que la FIFA dispone de miles de millones de dólares en reservas y no mantiene deuda. Desde su perspectiva, vender parte del negocio comercial de la Copa del Mundo para recaudar 4.200 millones carece de una justificación suficientemente sólida.
La discusión no gira únicamente alrededor de cuánto dinero puede recibir la FIFA, sino del costo futuro de conseguirlo. Los inversores aportarían capital ahora, pero obtendrían una participación permanente en una empresa relacionada con la explotación comercial y operativa de los principales torneos del organismo.
Cordeiro considera que la FIFA ya posee los recursos, la experiencia y la capacidad institucional necesarios para hacer crecer sus ingresos sin incorporar accionistas privados. Según su planteamiento, el organismo podría incrementar las ayudas a sus federaciones utilizando los fondos existentes y los beneficios generados por sus competiciones.
La FIFA defiende una posición diferente. Asegura que los inversores externos tendrían una participación minoritaria, no ejercerían funciones operativas y tampoco podrían intervenir en las decisiones deportivas, regulatorias o institucionales.
Por qué Cordeiro era un asesor clave para Gianni Infantino
Carlos Cordeiro fue nombrado en septiembre de 2021 como asesor principal de la FIFA para Estrategia Global y Gobernanza. En ese momento, Infantino lo presentó como la persona adecuada para contribuir a la modernización del marco regulatorio y al crecimiento del fútbol masculino, femenino y juvenil.
Su función era estratégica y consultiva. No presidía el Consejo de la FIFA ni tenía autoridad individual para aprobar o bloquear operaciones, pero formaba parte del entorno al que Infantino recurría para evaluar nuevas iniciativas y orientar la dirección futura del organismo.
Esa distinción es importante. Cordeiro no era quien tomaba la decisión final, pero sí uno de los especialistas contratados para aconsejar al presidente sobre proyectos de enorme impacto económico e institucional.
Por eso resulta tan delicada su afirmación de que no tuvo ninguna participación en la propuesta de FIFA Forward Enterprise. Si un asesor responsable de estrategia y gobernanza no intervino en un proyecto que podría modificar de manera permanente la estructura comercial del organismo, la controversia deja de ser únicamente financiera.
La renuncia también abre interrogantes sobre quién diseñó la operación, qué órganos internos fueron consultados, qué supervisión tuvo el proceso y cuáles serían exactamente los derechos económicos entregados a los futuros inversores.
Cordeiro reclamó respuestas sobre la ausencia de un procedimiento competitivo conocido, la identidad de los beneficiarios, la gobernanza de la nueva empresa y las contraprestaciones que recibiría el capital privado.
Qué propone FIFA Forward Enterprise
FIFA Forward Enterprise asumiría la gestión de las actividades comerciales y operativas relacionadas con los eventos del organismo. La FIFA sostiene que seguiría siendo propietaria y controladora de la subsidiaria, mientras que los accionistas externos no tendrían autoridad sobre las decisiones futbolísticas.
Entre los posibles inversores aparece Thrive Eternal, un vehículo relacionado con Thrive Capital y fundado por Joshua Kushner. JPMorgan participa como asesor financiero de la operación.
La entrada de capital privado permitiría crear un programa extraordinario de financiamiento para las 211 asociaciones nacionales. La propuesta económica incluye dos componentes diferentes.
Cada federación recibiría 20 millones de dólares del programa FIFA Forward entre 2027 y 2030, independientemente de la posición que adopte durante la consulta. Esos recursos se destinarían a infraestructura, formación de entrenadores, selecciones nacionales, competiciones, fútbol femenino y programas de desarrollo.
Además, las asociaciones podrían participar voluntariamente en FIFA Fast Forward, un fondo extraordinario que entregaría otros 20 millones de dólares por federación y que sería financiado con la inversión externa.
El beneficio potencial alcanzaría así los 40 millones de dólares para cada asociación. Infantino presenta esa distribución como una forma de democratizar los ingresos del fútbol mundial y reducir la desigualdad económica entre países.
Cordeiro no rechaza la necesidad de aumentar el financiamiento. Su objeción consiste en que la FIFA comprometa una parte permanente de su principal negocio comercial para entregar recursos que, según su análisis, podría proporcionar utilizando su propia capacidad financiera.
El papel de Cordeiro en el Mundial 2026
La relación de Carlos Cordeiro con el Mundial 2026 fue importante, pero debe separarse claramente del cargo al que acaba de renunciar.
Como presidente de la Federación de Fútbol de Estados Unidos, Cordeiro fue copresidente de la candidatura conjunta de Estados Unidos, México y Canadá. Participó directamente en la campaña internacional para conseguir el respaldo de las asociaciones nacionales.
La candidatura norteamericana obtuvo la sede durante el Congreso de la FIFA celebrado el 13 de junio de 2018. Estados Unidos, México y Canadá recibieron 134 votos, mientras Marruecos consiguió 65.
Cordeiro fue uno de los principales dirigentes encargados de presentar el proyecto y construir los respaldos políticos necesarios. Su trabajo estuvo relacionado con la obtención de la sede, no con la propiedad del torneo ni con una supuesta dirección individual de toda la competición.
En mayo de 2025, Donald Trump lo designó también como asesor principal del grupo de trabajo de la Casa Blanca para el Mundial 2026. Desde esa función colaboró en la coordinación entre el Gobierno estadounidense, la FIFA y las instituciones encargadas de preparar el torneo en las 11 ciudades anfitrionas de Estados Unidos.
Ese nombramiento era independiente de su relación contractual con la FIFA. La información publicada sobre su salida confirma únicamente la renuncia a su puesto como asesor de Infantino. Hasta el momento no se ha comunicado que también haya abandonado formalmente su posición separada dentro del grupo de trabajo de la Casa Blanca.
Tampoco debe confundirse esta decisión con su salida de U.S. Soccer en marzo de 2020. Aquella renuncia ocurrió en medio de la controversia por la posición jurídica adoptada por la federación estadounidense durante el conflicto salarial con la selección femenina.
La salida de Cordeiro golpea directamente a Infantino
La principal consecuencia política es que la oposición dejó de estar limitada a dirigentes externos. Hasta ahora, Infantino podía presentar las críticas como parte de una disputa histórica entre la FIFA y algunas confederaciones. La renuncia de uno de sus propios asesores debilita ese argumento.
Cordeiro conocía el funcionamiento institucional del organismo, trabajaba directamente para el presidente y tenía la experiencia financiera necesaria para comprender las implicaciones de la operación. Su decisión de marcharse indica que el desacuerdo alcanzó un nivel incompatible con su continuidad en el cargo.
La salida también se produce en el peor momento posible para Infantino. UEFA, Concacaf y la Confederación Asiática de Fútbol ya expresaron su oposición al proyecto.
Las 55 federaciones de UEFA acordaron rechazar la operación y amenazaron con no participar en las competiciones de la FIFA si el plan continúa. Las 41 asociaciones de Concacaf manifestaron serias preocupaciones por la falta de consulta y el corto plazo concedido para estudiar la propuesta.
La Confederación Asiática, compuesta por 47 federaciones, se solidarizó posteriormente con UEFA y Concacaf. Además de rechazar el proyecto, solicitó una revisión urgente de la gobernanza y de los procedimientos utilizados para tomar decisiones dentro de la FIFA.
En conjunto, las tres confederaciones agrupan a 143 de las 211 asociaciones nacionales. Sus declaraciones no equivalen automáticamente a 143 votos individuales garantizados, pero si sus miembros mantienen esas posiciones, Infantino no tendría la mayoría necesaria para constituir FIFA Forward Enterprise.
La FIFA mantiene su proyecto pese a la renuncia
La FIFA respondió a la oposición asegurando que no está vendiendo el fútbol y que continuará con la consulta entre sus asociaciones. El organismo sostiene que algunas informaciones incorrectas alteraron la discusión antes de que las federaciones pudieran conocer todos los detalles.
Según su explicación, la creación de FIFA Forward Enterprise no modificaría la gobernanza del deporte. La FIFA conservaría el control permanente de la subsidiaria y la autoridad exclusiva sobre sus competiciones, el calendario internacional y las decisiones regulatorias.
El proyecto todavía no está aprobado y tampoco se ha vendido ninguna participación. Las asociaciones podrán aceptar, rechazar o solicitar cambios en la propuesta. La propia FIFA reconoció que FFE no será creada sin el respaldo de la mayoría de sus miembros.
Sin embargo, la renuncia de Cordeiro complica cualquier intento de presentar la controversia como un simple problema de comunicación. Uno de los asesores designados para contribuir a la estrategia y la gobernanza del organismo sostiene que la operación no fue suficientemente explicada, que carece de una justificación financiera convincente y que podría comprometer el futuro económico del fútbol.
Una ruptura que puede marcar el futuro de la FIFA
Que Carlos Cordeiro renuncia a la FIFA representa mucho más que una modificación dentro del equipo de asesores. Su salida muestra que Infantino está perdiendo apoyo entre figuras que anteriormente respaldaron su proyecto y trabajaron directamente a su lado.
Cordeiro había expresado en 2021 su intención de contribuir a la visión del presidente para el futuro del fútbol mundial. Cinco años después, abandonó el organismo porque considera que una de sus decisiones más importantes amenaza precisamente ese futuro.
La propuesta de inversión privada todavía puede ser modificada o retirada. No obstante, el daño político ya está presente. Infantino deberá intentar recuperar la confianza de las confederaciones, responder las dudas sobre la transparencia del proceso y explicar por qué uno de sus asesores clave no participó en una operación de esta magnitud.
La discusión dejó de ser solamente cuánto dinero recibirán las federaciones. Ahora también se debate quién controlará el valor comercial de la Copa del Mundo, qué derechos adquirirán los inversores y cuánto poder conserva Infantino para imponer su proyecto frente a una oposición cada vez más amplia.
