Infantino responde a las críticas por la venta parcial del Mundial
Infantino responde a las críticas por el proyecto que permitiría el ingreso de inversores privados al negocio del Mundial y defiende el control de la FIFA.
Gianni Infantino responde a las críticas y asegura que la FIFA conservará el control absoluto de sus competiciones.
Infantino responde a las críticas que provocó el proyecto para incorporar capital privado al negocio del Mundial. El presidente de la FIFA aseguró que la operación representa “una oportunidad, pero no una obligación” y sostuvo que el organismo conservará el control absoluto sobre sus competiciones, aunque inversores externos ingresen como accionistas de una nueva empresa comercial.
La respuesta de Gianni Infantino llegó después del fuerte rechazo expresado por la UEFA, la Concacaf y la Confederación Asiática de Fútbol. Las tres organizaciones cuestionaron la falta de consulta previa, la transparencia del procedimiento y el reducido plazo concedido a las federaciones para analizar una decisión que podría transformar el modelo económico del fútbol mundial.
El dirigente defendió la creación de FIFA Forward Enterprise y presentó el proyecto como una vía para aumentar los ingresos destinados al desarrollo del deporte. Sin embargo, sus explicaciones no significan una marcha atrás ni resuelven todas las dudas planteadas por sus detractores.
Infantino responde a las críticas y niega una privatización del fútbol
En un video difundido por la propia FIFA, Infantino responde a las críticas calificando FIFA Forward Enterprise como una propuesta que todavía deberá atravesar un proceso de consulta y aprobación.
“Es una oportunidad, pero no una obligación”, expresó el presidente de la FIFA. Además, aseguró que el proyecto únicamente avanzará si recibe el apoyo de la mayoría de las 211 asociaciones afiliadas y posteriormente obtiene la autorización del Consejo de la FIFA.
Infantino rechazó la idea de que los inversores puedan controlar el fútbol o intervenir en decisiones deportivas. De acuerdo con su explicación, la FIFA mantendrá la autoridad exclusiva sobre los Mundiales, los reglamentos, el calendario internacional, la elección de sedes y todas las cuestiones relacionadas con la organización deportiva.
La nueva empresa asumiría exclusivamente la explotación comercial y operativa de las competiciones pertenecientes a la FIFA. Esto incluiría derechos de televisión, patrocinios, venta de entradas, licencias y nuevas oportunidades de negocio.
Por lo tanto, técnicamente la FIFA no vendería el Mundial como competición. La operación consistiría en entregar hasta un 20 % de una subsidiaria encargada de gestionar el enorme valor comercial generado por el torneo y otros eventos del organismo.
Qué es FIFA Forward Enterprise y cuánto dinero busca recaudar
FIFA Forward Enterprise sería una compañía subsidiaria valorada inicialmente en aproximadamente 20.000 millones de dólares. La FIFA mantendría la propiedad mayoritaria y el control del directorio, mientras que los inversores externos adquirirían participaciones minoritarias sin capacidad formal para gobernar el fútbol.
El objetivo es recaudar hasta 4.200 millones de dólares mediante la incorporación de capital privado. Thrive Eternal aparece como potencial líder del grupo inversor, mientras que J.P. Morgan trabaja como asesor financiero de la operación.
Infantino responde a las críticas sosteniendo que el crecimiento comercial del fútbol no ha beneficiado de manera equilibrada a todas las regiones. Según el presidente, la nueva estructura permitiría aprovechar ingresos que actualmente no son explotados por completo y distribuirlos entre las federaciones.
Para Infantino, fortalecer el área comercial constituye el “siguiente paso natural” después de las reformas y la expansión de las competiciones impulsadas durante su presidencia.
La promesa de 40 millones de dólares para cada federación
Uno de los componentes más controvertidos es el beneficio económico ofrecido a las asociaciones nacionales. Cada federación podría recibir hasta 40 millones de dólares durante el ciclo 2027-2030 si el proyecto consigue avanzar.
El paquete estaría compuesto por un pago extraordinario y voluntario de hasta 20 millones de dólares, junto con otros 20 millones correspondientes al programa regular FIFA Forward. La cantidad representa un incremento considerable frente a los ocho millones presupuestados inicialmente para el siguiente ciclo.
Infantino sostiene que estos recursos permitirían construir centros de entrenamiento, mejorar estadios, fortalecer selecciones nacionales, desarrollar el fútbol femenino y generar nuevas oportunidades para los jóvenes.
Sin embargo, las federaciones deben pronunciarse antes del 19 de septiembre. Ese plazo alimentó las críticas porque el pago extraordinario solamente estaría disponible para aquellas asociaciones que decidan participar en el nuevo programa.
Aunque Infantino responde a las críticas describiendo la propuesta como voluntaria, sus opositores consideran que vincular una cantidad tan elevada de dinero con una decisión tomada en pocas semanas puede ejercer una fuerte presión sobre federaciones con presupuestos reducidos.
UEFA Concacaf y Asia mantienen sus cuestionamientos
La respuesta de Infantino no ha detenido el conflicto. La UEFA sostiene que la FIFA cruzó una línea al convertir parte del negocio del Mundial en un producto para inversores privados y cuestiona quiénes podrían beneficiarse económicamente de la operación.
La Concacaf aseguró que conoció los detalles a través de publicaciones periodísticas y expresó su preocupación por la ausencia de un procedimiento adecuado. El organismo reclamó mayor participación de las confederaciones y de los demás actores involucrados.
La Confederación Asiática profundizó su postura después de las declaraciones de Infantino. Su presidente, Salman bin Ebrahim Al Khalifa, calificó como “totalmente inaceptable” que la FIFA no hubiera realizado una consulta previa ni presentado inicialmente los análisis jurídicos, financieros y de gobernanza correspondientes.
UEFA, Concacaf y la Confederación Asiática reúnen 143 de las 211 asociaciones afiliadas a la FIFA. Esto no significa que las 143 federaciones votarán automáticamente contra el proyecto, pero demuestra la dimensión política del rechazo que enfrenta Infantino.
Infantino responde a las críticas pero deja preguntas pendientes
La defensa del presidente permite conocer con mayor precisión la posición oficial de la FIFA: los inversores serían minoritarios, no controlarían las competiciones y todo el dinero obtenido debería reinvertirse en el desarrollo del fútbol.
No obstante, Infantino responde a las críticas sin explicar completamente por qué las principales confederaciones no fueron consultadas antes de que el proyecto alcanzara un grado tan avanzado. Tampoco elimina las dudas sobre el verdadero poder que podrían ejercer accionistas que inviertan miles de millones de dólares esperando obtener rentabilidad.
Aunque la FIFA conserve jurídicamente las decisiones deportivas, un socio privado podría presionar para aumentar los ingresos, modificar formatos, ampliar torneos, favorecer mercados más rentables o celebrar competiciones con mayor frecuencia. Esa posibilidad representa una interpretación del riesgo y no una consecuencia confirmada del acuerdo.
El proyecto sigue siendo una propuesta y todavía necesita superar dos obstáculos fundamentales: obtener el respaldo de más de la mitad de las federaciones y recibir la aprobación del Consejo de la FIFA.
Infantino responde a las críticas, pero mantiene intacto el núcleo de su iniciativa. La disputa ya no gira únicamente alrededor de cuánto dinero puede producir el Mundial, sino sobre quién debe administrar ese valor y hasta dónde puede ingresar el capital privado en la principal competición del fútbol.

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