Infantino ofrece 40 millones a cada federación para respaldar su plan con el Mundial
Infantino ofrece 40 millones a cada federación mediante un paquete vinculado a FIFA Forward Enterprise. La propuesta deberá recibir apoyo antes del 19 de septiembre.
Gianni Infantino ofrece hasta 40 millones de dólares a cada federación que participe en su plan para incorporar inversores privados al negocio de los Mundiales.
Infantino ofrece 40 millones a cada federación que decida participar en su controvertido proyecto para permitir la entrada de inversores privados en el negocio de los Mundiales. La propuesta fue detallada en una carta remitida por el presidente de la FIFA a las 211 asociaciones miembro después de que el plan provocara un fuerte rechazo de UEFA, Concacaf y la Confederación Asiática de Fútbol.
La comunicación establece el 19 de septiembre de 2026 como fecha límite para que las federaciones adopten una decisión. Gianni Infantino también plantea que los recursos podrían empezar a estar disponibles desde el 1 de enero de 2027, siempre que la iniciativa obtenga el respaldo de más de la mitad de los miembros y las aprobaciones correspondientes del Consejo de la FIFA.
La revelación eleva el conflicto a otro nivel. Ya no se discute únicamente si una compañía privada debe participar en la explotación comercial del Mundial, sino también si resulta apropiado que las federaciones llamadas a votar reciban un beneficio económico considerable por apoyar el proyecto.
Infantino ofrece 40 millones a cada federación con plazo hasta septiembre
La carta conocida en las últimas horas confirma que Infantino ofrece 40 millones a cada federación mediante dos mecanismos diferentes. La primera parte corresponde a 20 millones de dólares del programa FIFA Forward para el ciclo 2027-2030, mientras que los otros 20 millones serían opcionales y estarían destinados a proyectos especiales.
Ese fondo adicional podría utilizarse para obras como estadios, centros nacionales de entrenamiento y otras infraestructuras que normalmente superarían la capacidad económica de una sola etapa del programa FIFA Forward.
Por lo tanto, no se trataría de un cheque de 40 millones de dólares entregado libremente a cada dirigente. Los recursos estarían sujetos a programas de desarrollo y proyectos determinados. Sin embargo, la diferencia económica entre aprobar y rechazar la propuesta convierte el ofrecimiento en un poderoso instrumento de presión política.
Qué recibirían las federaciones si el proyecto no se aprueba
Infantino advirtió que, si FIFA Forward Enterprise no obtiene el apoyo necesario, la organización continuará con el programa Forward 4.0 previsto originalmente. En ese escenario, cada asociación recibiría aproximadamente 10 millones de dólares durante el siguiente ciclo.
La comparación es considerable. Las federaciones podrían acceder a un máximo de 40 millones con la nueva estructura, frente a los cerca de 10 millones contemplados sin la entrada de capital privado. La diferencia potencial asciende a 30 millones de dólares por país.
Esta explicación también permite entender mejor el titular difundido por medios británicos, que hablan de un incentivo de 30 millones de libras. Esa cantidad corresponde aproximadamente al valor total de los 40 millones de dólares, pero el beneficio adicional frente al programa ordinario sería realmente de 30 millones de dólares.
El dinero dependería de FIFA Forward Enterprise
El proyecto impulsado por Infantino contempla la creación de FIFA Forward Enterprise, una filial que concentraría los derechos comerciales y la organización operativa de los torneos de la FIFA.
Dentro de esta nueva empresa quedarían reunidos negocios fundamentales como los derechos de televisión, los patrocinios, la venta de entradas, las licencias comerciales y la ejecución operativa de competiciones masculinas, femeninas y juveniles.
FIFA calcula que la nueva compañía tendría una valoración inicial de 20.000 millones de dólares. El objetivo sería recaudar hasta 4.200 millones mediante la venta de participaciones minoritarias y sin control a inversores externos.
La organización sostiene que conservaría la mayoría de la empresa y mantendría la autoridad exclusiva sobre las reglas, el calendario internacional, el formato de las competiciones y todas las decisiones deportivas. En términos estrictos, no se estaría vendiendo la FIFA ni el trofeo del Mundial, sino una participación en la filial que administraría una parte esencial de su negocio.
Los 4200 millones tienen una explicación directa
Una de las cifras más reveladoras aparece al calcular cuánto costaría financiar el programa extraordinario para las 211 federaciones. Entregar hasta 20 millones adicionales a cada una requeriría aproximadamente 4.220 millones de dólares.
Esa cantidad prácticamente coincide con los 4.200 millones que FIFA pretende obtener de los inversores. Esto indica que gran parte del capital captado serviría para financiar el nuevo programa de proyectos especiales.
Infantino ofrece 40 millones a cada federación, pero la operación no crea recursos de manera gratuita. FIFA recibiría dinero inmediatamente a cambio de compartir con inversores privados una parte del valor y de los beneficios futuros producidos por sus competiciones.
La discusión financiera consiste en determinar si recibir 4.200 millones ahora justifica entregar aproximadamente el 20 por ciento de una compañía que explotaría durante años algunos de los activos más valiosos del fútbol mundial.
UEFA Concacaf y Asia cuestionan el procedimiento
UEFA considera que la propuesta cruzó un límite que las instituciones del fútbol no deberían traspasar. Su principal cuestionamiento no se concentra únicamente en la participación privada, sino también en la falta de transparencia sobre el desarrollo del proyecto y sus posibles beneficiarios.
Concacaf manifestó que conoció los detalles a través de informaciones periodísticas y posteriormente mediante un comunicado público. La organización expresó una profunda preocupación por la ausencia de un proceso previo de consulta.
La Confederación Asiática de Fútbol adoptó una posición similar. La AFC confirmó que no fue consultada y lamentó que una decisión de semejante importancia llegara al conocimiento público antes de ser estudiada a través de los canales institucionales correspondientes.
La Federación Inglesa también reconoció que desconocía la propuesta y pidió información completa sobre sus condiciones. Las objeciones demuestran que el rechazo ya no procede exclusivamente de Europa, aunque criticar el procedimiento no significa necesariamente que todas esas federaciones terminarán votando en contra.
La amenaza de boicot todavía no es una decisión oficial
Las 55 federaciones europeas preparan una reunión de emergencia para coordinar su respuesta. Dentro de UEFA existiría disposición para utilizar la amenaza de un boicot si Infantino continúa impulsando la entrada de inversores privados.
No obstante, hasta ahora no existe una resolución formal para abandonar el Mundial de 2030 ni otra competición de la FIFA. El boicot permanece como una posibilidad discutida y como una herramienta de presión, no como una medida aprobada.
Europa tampoco puede bloquear por sí sola la propuesta. Si se requiere el respaldo de la mayoría de las 211 asociaciones miembro, Infantino necesitaría al menos 106 votos. UEFA cuenta con 55 federaciones, por lo que necesitaría construir una alianza con miembros de otras confederaciones.
El mismo ofrecimiento para Ecuador y las grandes potencias
El sistema de FIFA concede un voto a cada federación, independientemente de su población, resultados deportivos o capacidad comercial. Por esa razón, el plan ofrecería la misma cantidad a Ecuador, Inglaterra, Alemania o cualquier pequeña asociación de Oceanía o el Caribe.
Si FIFA Forward Enterprise se aprueba y la Federación Ecuatoriana de Fútbol decide participar, Ecuador también podría acceder al paquete máximo de 40 millones de dólares para programas de desarrollo e infraestructura.
Esta distribución igualitaria constituye el principal argumento de Infantino. El dirigente sostiene que el proyecto permitirá democratizar los ingresos del fútbol y garantizar que las federaciones con menos recursos reciban una parte mayor de la riqueza generada por los Mundiales.
Al mismo tiempo, ese mecanismo le permite buscar apoyo fuera de Europa, donde 20 o 40 millones de dólares pueden representar una transformación estructural para numerosas asociaciones. Hasta el momento, Conmebol y la Federación Ecuatoriana de Fútbol no han comunicado públicamente una posición definitiva sobre la propuesta.
Las condiciones que FIFA todavía debe transparentar
Antes de votar, las federaciones necesitarían conocer el porcentaje exacto que se venderá, los derechos concedidos a los inversores, la política de dividendos, la duración de las participaciones y las condiciones para una posible recompra.
También faltan explicaciones sobre la composición del consejo de administración, las remuneraciones de los futuros ejecutivos y los mecanismos destinados a impedir que los intereses comerciales terminen afectando las decisiones deportivas.
Se ha mencionado a Thrive Eternal, compañía relacionada con el empresario Joshua Kushner, como posible líder del grupo inversor. J.P. Morgan trabaja como asesor financiero de la operación.
También existen versiones sobre una posible vinculación futura de Infantino con FIFA Forward Enterprise después de abandonar la presidencia. FIFA asegura que esa posibilidad nunca ha sido discutida y actualmente no existe evidencia suficiente para afirmar que el dirigente vaya a recibir un beneficio personal por concretar el acuerdo.
El incentivo agrava la crisis entre FIFA y sus confederaciones
La confirmación de que Infantino ofrece 40 millones a cada federación convierte la votación en una prueba determinante para la gobernanza del fútbol mundial. El presidente de FIFA apuesta por convencer a los miembros mediante una distribución de recursos sin precedentes, mientras sus críticos denuncian que una operación de largo alcance está siendo acelerada sin suficiente consulta.
El proyecto todavía no está aprobado y ninguna participación ha sido vendida. Sin embargo, la fecha del 19 de septiembre establece una cuenta regresiva para decidir si los beneficios comerciales de los Mundiales continuarán administrados exclusivamente por FIFA o si una parte quedará en manos de capital privado.
La respuesta dependerá de si las federaciones consideran los 40 millones como una oportunidad histórica para desarrollar el fútbol o como un incentivo demasiado poderoso para aprobar una transformación cuyas consecuencias económicas y deportivas todavía no están completamente explicadas.
