La mano de Maguire que el VAR no castigó: la extraña regla que salvó al Manchester United

El VAR confirmó el segundo gol del Manchester United pese a una mano previa de Maguire. El autogol de Greaves permitió aplicar una particularidad de la regla.

Harry Maguaire

La decisión fue correcta de acuerdo con la Regla 12 de la IFAB

La mano de Maguire ante Ipswich parecía suficiente para anular el segundo gol del Manchester United. El contacto existió y ocurrió justo antes del remate, pero el VAR confirmó el 2-1 aplicando una particularidad del reglamento: la pelota se desvió en Jacob Greaves, el tanto fue registrado como autogol y Maguire dejó de ser considerado el goleador inmediato.

La decisión fue correcta de acuerdo con la Regla 12 de la IFAB, aunque dejó una paradoja difícil de explicar: si el disparo hubiera entrado directamente, el gol habría sido anulado; como iba fuera y terminó en la portería después de tocar en un defensor, fue validado.

Qué ocurrió en el segundo gol del Manchester United

Manchester United e Ipswich Town estaban empatados 1-1 cuando se produjo la acción más discutida del partido, a los 56 minutos.

Un despeje de Chuba Akpom golpeó accidentalmente la mano de Harry Maguire cerca del área. El árbitro Craig Pawson permitió que continuara la jugada y el defensor del Manchester United sacó inmediatamente un remate.

El disparo no tenía dirección de arco, pero se desvió en Jacob Greaves y terminó dentro de la portería. Pawson concedió inicialmente el gol, mientras el VAR revisaba el contacto previo de Maguire con el balón.

La revisión confirmó la decisión de campo. El tanto fue registrado oficialmente como autogol de Greaves y permitió que Manchester United remontara el encuentro para colocarse 2-1.

Por qué la mano de Maguire ante Ipswich no anuló el gol

La explicación está en la diferencia que establece la IFAB entre una mano accidental del goleador y una mano accidental que precede al gol de otro futbolista.

La Regla 12 determina que un jugador comete una infracción si marca directamente con la mano o inmediatamente después de que el balón haya tocado accidentalmente su mano o brazo. En ese supuesto, la intención y la posición del brazo no importan: el gol debe ser anulado.

Sin embargo, la misma sanción automática no se aplica cuando el contacto accidental conduce al gol de un compañero. Desde la modificación realizada en 2021, una mano accidental que genera una ocasión o termina en el gol de otro jugador no constituye por sí misma una infracción.

El VAR consideró que Maguire no fue el autor inmediato del gol porque su remate iba fuera y el último contacto de Greaves cambió su trayectoria. Al quedar registrado como autogol, desapareció la condición que habría obligado a anularlo automáticamente.

La explicación difundida por el Premier League Match Centre fue directa: se trató de un autogol y la mano accidental de Maguire no era sancionable.

El desvío de Greaves cambió toda la decisión

La clasificación del remate es el aspecto más llamativo del caso. No todos los disparos desviados son considerados autogoles.

Cuando un remate lleva dirección de arco antes de tocar en un defensor, normalmente el gol continúa atribuyéndose al atacante. Si la pelota iba fuera y el desvío del rival fue indispensable para que terminara dentro, se registra como autogol.

El disparo de Maguire pertenecía al segundo escenario. Sin el contacto de Greaves, la pelota no habría ingresado. Por eso el defensor del Ipswich Town apareció como autor del tanto.

Esa determinación produjo una diferencia enorme:

  • Si el remate de Maguire hubiera ido directamente al arco, el gol debía anularse por la mano accidental inmediatamente anterior.
  • Como el disparo iba fuera y Greaves lo introdujo en su propia portería, el gol podía ser validado.

El contacto con la mano fue exactamente el mismo, pero la dirección posterior del remate modificó la aplicación del reglamento.

¿La decisión del VAR fue correcta?

La resolución fue correcta siempre que el contacto de Maguire fuera considerado completamente accidental y que la posición de su brazo estuviera justificada por el movimiento corporal.

No todo contacto del balón con la mano constituye una infracción. Además del caso especial del goleador, la IFAB sanciona cuando el futbolista mueve deliberadamente el brazo hacia la pelota o aumenta de manera antinatural el volumen de su cuerpo.

El VAR determinó que Maguire no realizó un movimiento voluntario para controlar el balón y que el contacto no reunía las condiciones necesarias para sancionarlo. Después estableció que tampoco podía aplicarse la anulación automática, porque el defensor del Manchester United no fue el autor oficial del gol.

La discusión, por lo tanto, no está en la aplicación realizada por los árbitros, sino en la lógica de una norma que puede resolver dos acciones prácticamente idénticas de manera diferente dependiendo de quién recibe la autoría del tanto.

Una jugada decisiva en la remontada del Manchester United

El polémico autogol llegó en un momento determinante. Ipswich Town se había adelantado por medio de Leif Davis y Bruno Fernandes había conseguido el empate antes del descanso.

El 2-1 cambió definitivamente el desarrollo del encuentro. Manchester United aprovechó el impulso, amplió rápidamente la ventaja y terminó imponiéndose por 5-2, con un triplete de Fernandes y otro gol de Bryan Mbeumo.

La goleada quedó marcada por la actuación del capitán portugués, pero también por una de las interpretaciones arbitrales más particulares de la jornada. Hubo mano de Maguire, el VAR la observó y aun así recomendó conceder el gol.

No fue un error técnico ni una mano ignorada. Fue la aplicación literal de una regla que convirtió el desvío de Greaves en la diferencia entre anular la jugada y validar la remontada del Manchester United.

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