El vicecampeón del mundo no convence: Francia jugó mal, sufrió ante Paraguay y avanzó por un penal de VAR

Francia sufrió ante Paraguay, jugó mal y avanzó con un penal de VAR en una noche gris de Mbappé y compañía.

Mundial de la FIFA 2026: Paraguay - Francia

Francia jugó mal ante Paraguay, sufrió más de lo esperado y necesitó un penal revisado por el VAR para meterse en los cuartos de final del Mundial 2026. El vicecampeón del mundo ganó 1-0 en Filadelfia, pero su clasificación dejó una sensación incómoda: avanzó por jerarquía individual, no por una actuación colectiva convincente.

El equipo de Didier Deschamps llegó al partido como favorito claro, respaldado por una plantilla de élite y por el peso competitivo de una selección acostumbrada a jugar instancias decisivas. Sin embargo, ante Paraguay mostró una versión apagada, sin ritmo, con poca creatividad y con un Kylian Mbappé lejos de su mejor noche, aunque terminó siendo decisivo desde el punto penal.

Paraguay, que venía de eliminar a Alemania en una definición por penales que sacudió el torneo, volvió a competir con carácter. El equipo de Gustavo Alfaro no se intimidó ante el poderío francés, redujo espacios, defendió con orden y obligó al subcampeón mundial a jugar un partido incómodo, trabado y sin grandes momentos de fluidez.

Francia jugó mal ante Paraguay y dejó más dudas que certezas

El resultado clasifica a Francia, pero el rendimiento abre interrogantes. Porque el 1-0 no cuenta toda la historia de un partido en el que el vicecampeón del mundo tuvo más posesión, más nombres propios y más recursos ofensivos, pero no logró transformar esa superioridad teórica en dominio real.

Francia tuvo la pelota durante largos tramos, aunque muchas veces la manejó sin profundidad. La circulación fue lenta, las conexiones interiores aparecieron poco y el ataque quedó demasiado condicionado por acciones individuales. Mbappé, Ousmane Dembélé, Bradley Barcola, Michael Olise y Désiré Doué tenían talento suficiente para romper el partido antes, pero Paraguay logró que casi todo sucediera lejos de las zonas más peligrosas.

Ahí estuvo uno de los grandes méritos paraguayos. Alfaro preparó un equipo corto, solidario y paciente, consciente de que el partido no se podía jugar de igual a igual en campo abierto. Paraguay eligió resistir, achicar espacios y llevar a Francia a un terreno de incomodidad. Lo consiguió durante buena parte del encuentro.

Francia, en cambio, pareció atrapada entre su obligación de atacar y su falta de claridad para hacerlo. No fue una noche de autoridad. Tampoco de brillo. Fue una clasificación áspera, resuelta por un detalle y no por una superioridad aplastante.

Un penal de VAR cambió el partido

La jugada decisiva llegó en el segundo tiempo. Désiré Doué encaró, entró al área y fue derribado en una acción que terminó bajo revisión del VAR. La decisión derivó en penal para Francia y Mbappé tomó la responsabilidad.

El capitán francés no falló. Convirtió desde los once metros y puso el 1-0 que terminó definiendo el partido. El gol tuvo valor enorme por el contexto, pero no cambió la lectura general: Francia necesitó una acción revisada por la tecnología para desbloquear un cruce que se le estaba haciendo demasiado largo.

El penal no solo rompió la resistencia paraguaya. También evitó que creciera todavía más la presión sobre una selección francesa que, hasta ese momento, no había encontrado respuestas claras. En una instancia de eliminación directa, ganar es lo primero. Pero para un equipo construido para pelear el título, el cómo también importa.

Y el cómo dejó señales de alerta.

Mbappé marcó, pero no brilló

Kylian Mbappé volvió a aparecer en el marcador, pero su partido estuvo lejos de ser dominante. El delantero del Real Madrid firmó el único gol del encuentro, aunque durante el juego encontró pocas ventajas, fue bien controlado en varios pasajes y no logró imponer ese desequilibrio constante que suele cambiar partidos por sí solo.

Ese contraste resume la noche de Francia. Mbappé decidió, pero no deslumbró. Francia avanzó, pero no convenció. La diferencia estuvo en la calidad individual para ejecutar una oportunidad puntual, no en una actuación de equipo que transmitiera autoridad.

Para Deschamps, el análisis no puede quedarse en el pase a cuartos. Francia tiene margen por talento, experiencia y profundidad de plantilla, pero ante Paraguay volvió a mostrar una dependencia peligrosa de sus figuras. Cuando el partido no se abre rápido, cuando el rival cierra caminos y obliga a pensar más de lo habitual, el equipo todavía puede caer en tramos de previsibilidad.

Eso, en una Copa del Mundo, es un riesgo.

Paraguay se fue eliminado, pero compitió con orgullo

Paraguay quedó fuera del Mundial 2026, pero su despedida tuvo dignidad competitiva. Después de la hazaña ante Alemania, el equipo de Alfaro volvió a demostrar que no estaba en esta fase por casualidad. Su plan fue claro: resistir, ensuciar el ritmo francés y sostenerse emocionalmente en un partido de máxima exigencia.

Orlando Gill volvió a ser una pieza importante. El arquero paraguayo sostuvo a su selección en momentos clave y transmitió seguridad ante un rival con muchísimo peso ofensivo. La defensa trabajó con concentración, los mediocampistas corrieron con disciplina y el equipo nunca se entregó, incluso después del gol de Mbappé.

A Paraguay le faltó más peso ofensivo para castigar a Francia. Miguel Almirón, Julio Enciso y compañía no tuvieron demasiadas situaciones claras para cambiar el partido, pero el equipo sudamericano logró algo relevante: obligó al vicecampeón del mundo a sufrir hasta el final.

La eliminación duele, pero el recorrido paraguayo deja una imagen fuerte. Compitió contra Alemania, compitió contra Francia y se fue del torneo sin perder la identidad.

Deschamps gana tiempo, pero también recibe advertencias

Para Didier Deschamps, la victoria funciona como alivio inmediato, pero también como advertencia. Francia está en cuartos de final, mantiene intacto su objetivo de pelear por el título y sigue contando con una generación poderosa. Sin embargo, el partido ante Paraguay expuso problemas que pueden pesar más adelante.

El equipo necesita mayor velocidad en la circulación, más sociedades por dentro y una versión más fina de sus atacantes. También debe recuperar contundencia emocional. Francia no puede depender de que una acción aislada, un penal o una aparición individual resuelvan cada noche complicada.

En fases decisivas, los rivales estudian, ajustan y castigan. Marruecos, próximo rival, representa precisamente ese tipo de amenaza: un equipo competitivo, fuerte mentalmente y capaz de incomodar a selecciones superiores en nombres.

Francia sabe que no puede repetir una actuación tan plana si quiere seguir avanzando.

El vicecampeón sigue vivo, pero ya no intimida igual

El Mundial no siempre premia al que mejor juega, sino al que sobrevive a los momentos de presión. Francia lo hizo. Superó a Paraguay, evitó una prórroga peligrosa y aseguró su presencia entre los ocho mejores. Pero el mensaje que dejó no fue de autoridad, sino de supervivencia.

El vicecampeón del mundo sigue en carrera, aunque su actuación en Filadelfia abrió un debate inevitable. ¿Fue solo una mala noche o una señal de que el equipo empieza a perder frescura en el momento más exigente del torneo?

La respuesta llegará en cuartos de final. Contra Marruecos, Francia tendrá que jugar mejor, atacar con más claridad y demostrar que lo de Paraguay fue apenas un tropiezo futbolístico dentro de una clasificación necesaria.

Por ahora, el marcador la sostiene. El juego, no tanto.

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